La documentación gráfica normalizada en Arqueología (I)

La idea de estas líneas es acercarnos a la representación gráfica de la arqueología desde el punto de vista profesional y normativo. Cuando se comienza la actividad laboral, si no se tienen las ideas al respecto bastante claras, no hay tiempo de aprender los fundamentos sobre la marcha, ya que son muchas las tareas que el técnico o el director deben llevar a cabo durante las mismas y son escasas las ocasiones en las que se puede dedicar tiempo a aprender en la práctica.

El registro gráfico en Arqueología

Una de las principales funciones de la arqueología es estudiar la Historia a través de los restos materiales que han llegado a nosotros y que reflejan la vida de las personas que habitaron o trabajaron en ese lugar, analizando los contextos espaciales y temporales en los que aparecen esos restos. Para un arqueólogo es tanto más importante el contexto en el que aparece un objeto, como el objeto en sí mismo. Esto es así porque el estudio de las relaciones del objeto arqueológico con otros objetos o estructuras suelen producir más información histórica de la que se puede extraer del propio objeto aislado.

No hay que olvidar que la intervención sobre el patrimonio, arqueológico o arquitectónico, siempre supone, aun trabajando con el mayor cuidado, la destrucción de parte de la información. Por tanto todos los participantes en este tipo de intervenciones están obligados a elaborar un registro documental de las mismas tan detallado y exhaustivo como sea posible.  En este sentido ladocumentación gráfica normalizada, que debe realizarse en campo siempre que sea posible, es un medio muy eficaz para la toma de datos, con la ventaja de su inmediata comprensión por parte de cualquier investigador.

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El dibujo es una técnica básica para la documentación de cualquier tipo de intervención arqueológica o patrimonial, que nos muestra la forma en que los distintos objetos y estructuras se relacionan entre sí, y de la que, generalmente, no se explotan todas sus posibilidades. Sobre la fotografía, también muy importante para esta documentación, el dibujo cuenta con una serie de ventajas:

  1. Simplifica la realidad, eliminando contenidos que pueden distraer y mostrando los datos importantes para el trabajo.
  2. Es un medio de interpretación de la realidad donde el técnico puede plasmar información no visible en una imagen fotográfica (fases cronológicas, materiales, sección de la pieza…)
  3. Muestra las dimensiones reales de lo representado, sin la deformación propia de la lente óptica y sin la dependencia de las condiciones externas de luz o sombra.
  4. Para los materiales muebles el dibujo se convierte en la mejor manera de poder comparar repertorios de distintas intervenciones, con lo que se consiguen datos de expansión de una forma, de datación, etcétera. Si cuando hablamos del dibujo de estructuras y estratos subrayamos su importancia para la documentación de cualquier intervención arqueológico – patrimonial, similar importancia habría que darle al dibujo y documentación de los restos de la cultura material aparecidos en excavación, así como los que permanecen en fondos de museos o colecciones privadas. Sin embargo, si bien está bastante reconocida la necesidad de elaborar una planimetría analítica de las intervenciones, no está tan extendida la realización de dibujos de las piezas más representativas que se recogen durante el trabajo de campo.
  5. Aún reconociendo la necesidad de documentación fotográfica de las piezas (aspecto general, texturas, decoración), es fundamental la elaboración de una representación gráfica normalizada, simplificada y que nos trasmita informaciones objetivas de la pieza arqueológica; esto sólo podemos obtenerlo a través del dibujo arqueológico sujeto a una serie deconvenciones. Una de estas convenciones, que afecta a todos los dibujos de materiales, es que la iluminación de la pieza se realiza por la parte superior izquierda del dibujo, en un ángulo de 45 o; esta cuestión se debe tener en cuenta a efectos de realizar el sombreado de las piezas.
  6. La principal característica del dibujo arqueológico es poder presentar, en un solo golpe de vista, varios aspectos del mismo objeto (exterior, interior y sección, en el caso de la cerámica; y distintas vistas en el caso de la industria lítica o metal) así como de todos los elementos anexos a él (asas, mangos, remaches) y los datos externos que conocemos de la pieza. Al usar todos los técnicos las mismas convenciones de dibujo, las representaciones resultan comprensibles y útiles para todos los técnicos, aunque no hayan tenido contacto directo con las piezas representadas. De este modo se pueden establecer comparaciones entre piezas análogas o contemporáneas de diferentes intervenciones. También se tiene la posibilidad de recrear el aspecto íntegro de la pieza, aunque se cuente sólo con parte de la misma.
  7. Se trata de describir mediante el dibujo el aspecto general de la pieza, así como las huellas que, sobre ella, pudo dejar su proceso de fabricación, el uso que de ella hicieron sus poseedores, así como los procesos postdeposicionales posteriores al fin de su vida útil; éstos detalles son los que ayudan a conocer la historia particular de cada pieza.
Llanete Moros Arqueologia Montoro
Dibujo arqueológico de una estratigrafía.
Fuente: http://pasionpormontoro.blogspot.com.es/2014_04_01_archive.html

Junto a los materiales propios del dibujo arqueológico tradicional, sobre papel, tanto blanco como milimetrado, tales como portaminas, goma de borrar blanda, escuadra y cartabón, compás, calibre, así como los estilógrafos de distintos grosores para pasar a tinta el dibujo terminado; se han unido nuevas herramientas para la digitalización de los dibujos:  un ordenador, un escáner y los programas informáticos necesarios.

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Vitrina en la que se encuentran las principales herramientas de dibujo arqueológico.
Museo Provincial de Ciudad Real.

Para introducir la imagen realizada a mano en el ordenador y así poder manipularla digitalmente se utiliza un periférico de entrada de datos: el escáner. Estos dispositivos ópticos pueden reconocer caracteres o imágenes. Se trata de un aparato electrónico, que explora o permite digitalizar imágenes o documentos, y lo traduce en señales eléctricas para su procesamiento y salida o almacenamiento. Habitualmente aparece formando parte de un solo elemento junto a la impresora.

El primer paso es el escaneo de los dibujos, mejor si se hace uno por uno, para un mejor archivo de cada pieza por separado. No debemos olvidar incluir la escala gráfica, con el fin de mantener las proporciones de cada pieza. Uno de los parámetros que se han de tener en cuenta en el proceso de escaneado es la resolución de impresión que va a tener la imagen digitalizada y que se mide en puntos por pulgada (ppp): a mayor resolución más calidad, pero también mayor tamaño de archivo. A partir de 200 ppp se puede decir que la resolución es buena. Otro elemento importante del proceso de escaneo es decidir el formato con el que vamos a guardar la imagen. De los muchos formatos existentes se pueden destacar cuatro:

  • Es un formato idóneo para imágenes de gran calidad, pero conlleva la creación de archivos de gran tamaño.
  • Es el formato más extendido para almacenar fotografías digitales.
  • GIF y PNG. Son formatos que ocupan poco espacio de archivo pero admiten pocas variaciones de color.

A partir del escaneado se procede a reelaborar la imagen mediante programas de dibujo vectorial (Autocad, Corel Draw, etc.). Usaremos las distintas herramientas disponibles para realizar un trazado tan fiel como nos sea posible al dibujo a mano. Una vez completado el dibujo vectorial pasamos al relleno de la sección y a dar color a las superficies, así como la decoración de la pieza. La principal ventaja de este sistema es que homogeneiza, si así lo queremos, el dibujo, con el fin de establecer tipologías de elementos comparables. Por otro lado el dibujo vectorial es la base para realizar reconstrucciones de piezas completas en 3D.

Estas son las opciones más empleadas dentro de los programas comerciales para el dibujo arqueológico. Sin embargo, en los últimos tiempos, ha crecido una fuerte corriente favorable al desarrollo y difusión de programas de acceso gratuito, de software libre. Dentro de las distintas posibilidades que se pueden encontraren Internet nos hemos decantado por los siguientes programas. El primero es Inkscape que se va a emplear para el dibujo vectorial en 2D pues tiene todas las herramientas necesarias para desarrollar nuestra labor y es fácil de utilizar.

En el segundo caso se ha elegido un programa más completo, Blender, para el trabajo en 3D, aunque en este caso sí que puede costar algo más hacerse con su funcionamiento, puesto que es bastante distinto a, por ejemplo, Autocad.

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Rafaél Valera Pérez

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